Para que cuidamos tanto la vida, para que nos preocupamos tanto por no
morir si al fin y al cabo no hemos hecho
lo suficiente por nuestro pueblo, solo hemos tejido un camino egoísta y tedioso
que solo tiene ojos para quienes son de nuestro agrado. Y que pasa con los demás
(con los miles), que sucede con los que no tienen la posibilidad de conocer lo
que sería un mundo mejor -el que probablemente muchos vivimos y del que tanto
nos quejamos-, que acontece con los que en la calle se encuentran y no conocen de
la llamada justicia, con los que albergan su destino debajo de un muro
friolento y fatigoso? , Son ellos siempre los más afectados y los que sobrellevan una sociedad sórdida
y mezquina que solo conoce de dinero y vive por él.
Pero quienes han luchado por construir un camino diferente ,
quienes han dado todo de si por enmendar las injusticias y los errores de los
demás, han callado no por su voluntad, sino por el miedo de otros, han callado
sus voces, palabras de esperanza que le daban al pueblo las fuerzas para no
decaer y seguir adelante, son esas voces que el viento se encarga de
esparcirlas y que en su ausencia se hacen más fuertes, son las palabras que
engendran al nuevo luchador , es el viento su cómplice facultado para dejar los
mensajes que en vida no alcanzo, y que nos dejaban saber a todos los que no
confían en que se puede soñar y creer con un mejor destino, es Él el encargado de hacer que su espíritu permanezca en su
pueblo y en la mente de todos por quienes en vida luchó.
No conocí en persona a quien este escrito dedico, pero si he
escuchado de sus logros, de su empeño por gritar a toda fuerza las injusticas
que la sociedad vivía y aun sigue
viendo, es a MANUEL GUSTAVO CHACON SARMIENTO a quien dedico estas humildes palabras
porque sería imposible conocer y saber de él sin un honor brindarle; porque
hombres que luchan, hombres que se conmueven con su pueblo, hombres que sueñan
con un mejor futuro , existen solo en un determinado tiempo y hasta cierto
tiempo. Si orgullo sentimos quienes han sabido de su historia mucho mas quienes
continúan su legado, que con su voz y escritura llegó hasta donde nadie se
atreve a entrar (-miseria, pobreza, desdicha, desventura…) porque nadie es
capaz de pensar y mucho menos de actuar por mejorar lo que a su alrededor se
encuentra.
Es por esta
simple razón que ahora con mis cortas palabras, un honor brindo a quien con su
vida una esperanza sembró y con su muerte un pueblo honró, un gran respeto a su
legado y una gran admiración a su extrema valentía, porque prefirió morir antes que callar lo que no
debía ser callado. Es la prueba fehaciente que la paz se consigue uniendo las voces de todos los que sufren el
flagelo de la violencia, que no hay necesidad de guerra ni armas para encontrar
el camino que todos anhelamos y que muy seguramente, MANUEL
GUSTAVO CHACON SARMIENTO encontró.