Un septiembre no cualquiera, de albores y tardes de añiles, conocí a quien ciertamente me roba aun esos
suspiros que me roban la todo el aliento. Ciertamente los caminos estaban uniéndose
sin saber porque ni como, días después, en los que los aprietos y afanes toman
trascendencia empezó a tejerse lo que sería el presente el hoy, sencillamente
aquel hombre no muy fornido y de piel mas bien oscura fue quien me quitó hasta
el aire.
Detrás del alma con grietas, hace tiempo, encontré lo que quería
ver, lo que necesitaba sentir, el verdadero amor, sin buscarlo halle en la paz y la firmeza que desde hace tiempo había
perdido. Detrás de un rostro triste y demacrado acerté con quien quería que apareciese.
Hoy que se ha ido muy lejos, más lejos que los kilómetros que
a menudo nos separan , es cuando traigo a colación esos recuerdos, que rememoran
en mi mente, cada minuto, cada segundo vivido, y es ahí cuando entiendo el
profundo amor que le profeso, es ahí cuando comprendo que se puede amar de
verdad.
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