Cuán grande es el cariño que deriva de un sentimiento puro, ¿acaso
no es permitido querer de verdad?, Muy pocas veces se quiere en la vida, pero
no hay nada mas desafortunado que no ser querido tambien. Más sin embargo ¿qué
importa? O no, si importa porque entonces ¿cómo suponer que podemos seguir
queriendo? Si no se tienen los motivos para hacerlo?.
En fin; se quiere, se odia, se apasiona, se desilusiona, pero
entonces ¿para donde vamos? El rumbo final es la felicidad, pero ¿cómo pretender
la felicidad en el otro? ¿aquel prójimo que decimos querer? No somos tan débiles,
si podemos sobrevivir, nosotros mismos
en la lucha obstinante y fatigadora si podemos sobrevivir, por ende, ¿ para qué
amar sin desdén al otro? cuando aquel no le da el mismo significado cristalino
y virtuoso que usted mismo le da.
Y si, claro que vale la pena
luchar por el bienestar del otro, por supuesto que vale la pena ayudar sin escollo al otro. Pero
lo que no está permitido es sufrir hasta tal punto sin que el otro se desvele
por lo que se hace por el.
Entonces ¿quehacer? ¿Sera
que seguir aferrado es la solución? , seriamos cobardes y egoístas en un mundo donde se necesita
solidaridad por el prójimo, egoístas por
no permitir la felicidad de aquel por el que daríamos todo, por no desatar y
comprender el final, en el que ya no hacemos parte del desenlace, así que no
queda más por hacer, que ser fuertes y ser felices por nuestros propios medios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario